domingo, 6 de octubre de 2013

A diez años de la Mesa de Negociación y Acuerdos 2002 – 2003: ¿una nueva propuesta de mediación para la regulación del conflicto político en Venezuela?

Por: Francisco Alfaro Pareja*


Jimmy Carter, Jennifer McCoy, César Gaviria y Hugo Chávez en el marco de las negociaciones entre gobierno y oposición en el año 2003.

    Uno de los eventos políticos más importantes de esta primera década del siglo XXI en Venezuela, en cuanto a mediación de conflictos fue, sin lugar a dudas, la labor de mediación desarrollada en la Mesa de Negociación y Acuerdos entre los años de 2002 y 2003.
     Si bien una negociación es el proceso mediante el cual dos o más partes intercambian elementos de valor a fin de subsanar un conflicto, la mediación es una negociación asistida por un tercero al que recurren voluntariamente las partes cuando no han podido entenderse por sí solas ni a través de sus representantes. Este tercero debe ser legitimado por común acuerdo de las partes, ya que su función será, fundamentalmente, hacer que las partes se entiendan, crear puentes de comunicación a fin de que estas cambien sus percepciones acerca del problema que las aflige. Esto significa poder mirarlo desde “otro lugar”. Un “lugar” que permita crear acercamientos entre las partes.
     Este mecanismo impulsado por el Centro Carter (CC) - a solicitud del Gobierno del presidente Hugo Chávez y la entonces Coordinadora Democrática que agrupaba a la Oposición - y respaldado por la Organización de Estados Americanos (OEA) y el Proyecto de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), sirvió de mecanismo de regulación pacífica del conflicto político en una de sus fases, el cual había desarrollado una escalada violenta en esos años después del golpe de estado de abril de 2002 y el paro petrolero de diciembre de ese mismo año.
     Si bien la Mesa de Negociación y Acuerdos previó, en el documento llamado «Síntesis Operativa», alcanzar un acuerdo para « […] solucionar la crisis del país por la vía electoral […] » (Centro Carter, 2005:12) como objetivo fundamental - con lo cual pudiese asumirse que los facilitadores partieron de la perspectiva de una «resolución» a rajatabla -, la utilización del término «construcción de paz» en el título del informe final del Centro Carter, así como lo variado de las actividades, habla de un proceso y de una complejidad presente en el proceso mediación política a nivel intersectorial. De hecho, como objetivos adicionales de la Mesa se planteó el fortalecimiento del sistema electoral, el desarme de la población civil  y la instalación y el funcionamiento de la Comisión de la Verdad (Centro Carter, 2005:4). En ese sentido, aunque la aspiración era la resolución de la violencia en el conflicto, la forma en que se diseñó el plan de trabajo nos habla más bien de la previsión de un proceso de «regulación», por lo complejo que se planteaba el caso.
     Posteriormente, la Mesa promovió y logró la suscripción de un documento titulado «Acuerdo entre la Representación del Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela y los factores políticos que lo apoyan y la Coordinadora Democrática y las Organizaciones Políticas y de la Sociedad Civil que la conforman» (Centro Carter, 2005:23-26), en el que las partes aseguraron comprometerse a contribuir al fortalecimiento del clima de paz en el país. El contenido del documento, firmado el 29 de mayo de 2003, afianza el acuerdo de las partes en cuanto a principios fundamentales como: a) el respeto a la democracia y la ley representadas en la Constitución de 1999, la Carta Interamericana Democrática y los Derechos Humanos; b) el papel de la Fuerza Armada Nacional como monopolizador del poder del Estado; c) el desarme de la población; d) la creación de la Comisión de la Verdad en la Asamblea Nacional; e) la imparcialidad del Consejo Nacional Electoral; f) la creación de un Enlace para el cumplimiento del Acuerdo. Adicionalmente, y quizá el aporte más concreto del instrumento, es la salida por vías pacíficas, democráticas y electorales que se vislumbra a la violencia en el conflicto, específicamente a través del acuerdo sobre la legitimidad para la convocatoria de un referéndum revocatorio presidencial. Asimismo, el Centro Carter continuó su labor promotora de paz en Venezuela con la capacitación de comunidades y sectores de base, la incidencia en la generación de movimientos de la sociedad civil y la sensibilización y formación de trabajadores de los medios hasta el año 2005.
     En ese sentido, la realización del referéndum revocatorio se presentó como regulación pacífica a la violencia presentada en el conflicto entre al Gobierno Nacional y sus seguidores y a los factores opositores y sus seguidores. Si bien no significaba la solución al conflicto, sí dio una nueva dinámica a este diferendo. (Para mayor información ver el el informe "El Centro Carter y el proceso de construcción de paz en Venezuela: junio 2002 - febrero 2005" en el siguiente link http://www.cartercenter.org/documents/2137.pdf)

     La Mesa de Negociación y Acuerdos 2002 – 2003 fue una experiencia mediadora exitosa que logró regular el conflicto entre Oposición y Gobierno en Venezuela en una de sus fases, quizá la más importante: aquella donde la violencia alcanzó niveles de alta peligrosidad y las instituciones y autoridades habían perdido legitimidad. 
     En la actualidad, una nueva experiencia mediadora es necesaria para potenciar las regulaciones pacíficas. Si bien hasta los momentos se ha mantenido a nivel general el marco institucional y legal, cada vez más son los hechos donde la aplicación de la ley y la actuación de las autoridades pareciera estar más apoyado en criterios partidistas distintos al interés democrático. En el marco del Giro Epistemológico como nueva perspectiva filosófica para el abordaje de los conflictos, la «mediación» aumenta su espectro de aplicación. Ya no es vista sólo como un método de regulación de conflictos que se activa en determinado momento, sino que es una práctica ya presente en la interacción de los seres humanos. Esta perspectiva, basada en el concepto de paz imperfecta, es desarrollada por el filósofo español Francisco Muñoz. Por ello se habla de «mediaciones» en plural, porque son muchos los momentos y espacios donde diariamente se dinamizan conflictos. Asimismo, hay personas que por su actitud, postura política o posición y función en la sociedad activan de una manera más recurrente este mecanismo en los distintos niveles.
     Una propuesta entonces sería identificar, organizar y fortalecer a grupos de personas que por su labor, posición e/ó institución a la que pertenecen median permanentemente (quizá de manera no deliberada) entre sectores del gobierno nacional y la oposición. Todo ello para potenciar sus capacidades mediadoras en cuanto al abordaje del actual conflicto político en  Venezuela. Mediante el ejercicio de una mediación reguladora consciente y a través una red multi nivel se desarrollaría un proceso de potenciación de espacios  de paz de manera deliberada a fin de aumentar las instancias de interacción entre representantes de gobierno y de la oposición, así como a sus seguidores, a fin de retomar el reconocimiento del otro y los mecanismos pacíficos canalización de las diferencias, apoyados en el respeto a la Constitución, las formas y la actuación responsable de las autoridades. Ciertamente, uno de los grandes retos es nuestros días es el reconocimiento de los actores que diariamente facilitan instancias de paz y que desarrollan dinámicas constructivas en la interacción de los venezolanos. Son de hecho, una gran mayoría, pero poco empoderada debido a nuestra esquizofrenia cognitiva que se enfoca en destacar los hechos de violencia. Sin desconocer estos últimos, es importante desarrollar una iniciativa en este sentido para impulsar y reinventar nuevas instancias mediadoras que dinamicen la relación entre gobierno y oposición. Esta labor será exitosa en la medida en que: a) los medios de comunicación apoyen mediante campañas de concienciación; b) las instituciones, en especial la Asamblea Nacional y los órganos legislativos regionales, refrenden los espacios activados y/ó los acuerdos alcanzados; c) la población se movilice y legitime ante la opinión pública la labor de los mediadores.
     A diez de años del acuerdo entre gobierno y oposición, esfuerzo importante en la regulación pacífica del conflicto, muchas preguntas quedan en el camino: ¿Qué ha pasado con toda aquella buena intención por la paz y el diálogo que representantes del gobierno y la oposición manifestaron en el Acuerdo suscrito en mayo del 2003?, ¿Qué pasó con el mecanismo de enlace para darle continuidad a lo establecido en dicho documento?, ¿existe hoy realmente voluntad de potenciar el diálogo por parte de los nuevos  representantes del gobierno y la oposición?, si bien se le dio una respuesta pacífica y electoral a la delicada situación que hace una década atravesaba Venezuela ¿cómo asegurar que los procesos de negociación tengan consecuencias en las causas profundas de los conflictos más allá de los efectos inmediatos para dinamizaciones coyunturales?, ¿cómo pueden los ciudadanos presionar efectiva y pacíficamente a los representantes políticos de ambos sectores para retomar los compromisos asumidos en este acuerdo? En fin son preguntas para los actores políticos, para la sociedad venezolana, para los mediadores nacionales e internacionales, para los académicos y para todos aquellos que vemos la necesidad de reinventar mecanismos y alternativas innovadoras para mediar y dinamizar pacíficamente el conflicto político en Venezuela.
        Desde entonces se han publicado al menos dos importantes libros que ahondan en el desarrollo de esta experiencia mediadora y sus consecuencias en la regulación del conflicto. En primer lugar es ineludible destacar el libro "Mediación Internacional en Venezuela", del año 2012, de autoría de Jennifer McCoy y Francisco Diez, ambos mediadores protagonistas del equipo técnico del Centro Carter quienes, junto a los representantes de la OEA y el PNUD, impulsaron el acuerdo entre el gobierno y la oposición. Este libro es editado por Gedisa en el marco de su colección Prevención, Administración y Resolución de Conflictos (PARC) y es una interesante conjugación entre lo teórico y lo práctico, entre el deber ser y lo que realmente los mediadores viven y enfrentan en una mesa de negociación real. Por otra parte, destaca el libro del politólogo venezolano Miguel Ángel Martínez Meucci titulado "Apaciguamiento: el Referéndum Revocatorio y la consolidación de la Revolución Bolivariana", de la editorial venezolana Alfa, colección Hogueras, también del año 2012, y en donde se analizan las consecuencias de este proceso más allá del referéndum revocatorio que facilitó e impulsó una salida electoral al conflicto, al menos en una de sus más violentas fases. Finalmente, también señalo un artículo de mi autoría publicado por la revista Cuadernos Unimetanos de la Universidad Metropolitana, como parte de una ponencia realizada en el IX Simposio de Ciencia Política realizado en el año 2011 en la Universidad Simón Bolívar. "La mediación para la regulación del conflicto político en la Venezuela de hoy" es un acercamiento breve a el proceso mediador del año 2003 y donde señalo algunas alternativas para potenciar nuevas instancias mediadoras en la Venezuela de hoy. (para más información pueden consultar el  link http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=4052711)
     Los venezolanos desean paz, vivir en un país en el que todos los sectores políticos y sociales sean respetados, en el que el diálogo y los objetivos superiores sean el faro que guíe a nuestros dirigentes. Es una aspiración más que legítima. Pero es necesario ir más allá, promoviendo espacios alternativos que permitan fortalecer los mecanismos para la regulación pacífica de los conflictos.

* Doctor en Estudios de Paz, Conflictos y Desarrollo por la Universitat Jaume I. Investigador externo del Instituto de Desarrollo Social y Paz de España.