martes, 9 de agosto de 2016

Consecuencias del conflicto político y la polarización en la sociedad venezolana



Entrevista realizada por el periodista Ricardo Salmerón en el noticiero matutino de Televen
(09-08-2016)
Ver a través del siguiente link: https://www.youtube.com/watch?v=3U0_afupYEQ 

miércoles, 1 de junio de 2016

Consideraciones ante la posible aplicación de la Carta Democrática de la OEA a Venezuela

Por: Francisco Alfaro Pareja
A partir de la discusión que se efectuará en los próximos días en la Organización de Estados Americanos sobre la posible aplicación de la Carta Democrática a Venezuela, hago algunas consideraciones, en pro del entendimiento, la canalización pacífica del conflicto y la protección de la sociedad venezolana. No olvidemos que en los Foros regionales, centrados aún en los Estados, no suelen tomarse en cuenta las consecuencias de las decisiones políticas sobre la población:
1. La aplicación de la Carta Democrática es un arma de doble filo. Por una parte, la activación del organismo con el voto de la mayoría de los países de la región para promover el diálogo y preservar la institucionalidad democrática es un mecanismo legal (suscrito por el país). Acciones que por cierto ya han activado UNASUR y CELAC. Si Venezuela no estuviese de acuerdo con este mecanismo ya hace rato se hubiese retirado de la Carta o de la OEA propiamente. Este no ha sido el caso.
Por otra parte, la posible suspensión de Venezuela del órgano hemisférico "si se observa una clara ruptura del orden democrático" podría ser la mejor solución para el una de las partes en el conflicto venezolano: el gobierno. Esta podría ser la excusa perfecta para justificar más medidas en el ámbito político, económico y de seguridad. El caso de Cuba es el más palpable. La figura del embargo (aclaro, no de bloqueo) y su ausencia de la OEA como Estado ha servido de justificación para perpetuar un régimen fascista en la región, siendo la población la más afectada en todos estos años. ¿De qué ha servido el simple aislamiento de Cuba para promover un cambio democrático en la isla?
2. Esto lo que demuestra es que la Carta, si desea ser vigente en el tiempo, debería evaluar mejores y más inteligentes estrategias para incidir en el mantenimiento del orden democrático protegiendo a la sociedad (paradigma de la Seguridad Humana, no sólo el de Seguridad Nacional). No me refiero, en lo absoluto, a medidas que impliquen la intervención armada del país. Pero sí es necesario que, al igual que la ONU, los organismos multilaterales sean instancias no de gobiernos sino de naciones, donde los diversos sectores que integran cada país se incorporen de manera activa. Esto implicaría, claro está, una profunda reforma y un aumento de su complejidad en los procesos de diálogo y toma de decisión.
3. Es importante aclarar que el orden constitucional en Venezuela tiene largo rato resquebrajado. Si bien entre 1999 y 2005 fue la oposición (no toda pero un importante sector) quien buscó caminos alternos y muchas veces violentos para la salida de Chávez, entre 2006 y la actualidad ha sido el gobierno de Chávez y el de Maduro el que ha venido rompiendo el orden constitucional con leyes, habilitantes, decretos y sentencias que contradicen totalmente la Constitución de 1999. Claro está, ha sido de una manera progresiva y sutil.
4. A pesar de esto, veo lejano el escenario de suspensión de Venezuela de la OEA si se mantiene el conflicto sin una clara ruptura, al estilo de un golpe de Estado a la clásica.
5. Ojalá que los actores internacionales que están trabajando en pro del diálogo, tales como los ex presidentes, el Vaticano, UNASUR y OEA logren mover las fibras de quienes tienen en sus manos el futuro de este conflicto, de aquellos que pueden canalizarlo pacíficamente o, por el contrario, de manera violenta. Al final, incluso en los conflictos más violentos, las partes terminan dialogando y negociando. La diferencia estriba en el número de muertos, exiliados, refugiados, desplazados, asilados y/ó familiares de víctimas que, en la mayor parte de los casos, no obtienen justicia, ni distributiva ni restaurativa.

miércoles, 17 de febrero de 2016

La escalada de la violencia y el debate de la amnistía en Venezuela


Por Francisco Alfaro Pareja
@franciscojoseap

El día de ayer se produjo la aprobación en primera discusión de la Ley de Amnistía y Reconciliación Nacional propuesta por la oposición venezolana. Dicho proyecto busca recomponer el tejido social y solventar las diversas escaladas del conflicto político que se han venido produciendo en Venezuela desde 1999 y en donde se han presentado actos de violencia, víctimas mortales, impunidad en determinados, violación del orden constitucional, presos políticos, juicios viciados, todo ello en medio del deterioro de los canales institucionales y sociales que ha venido sufriendo el país. En dicho marco se dio un debate muy acalorado entre esta bancada y la del Polo Patriótico afín al gobierno nacional.

Si bien es fundamental hacer revisión exhaustiva al contenido de la ley, lo que ameritaría una nueva publicación en este blog, este post busca centrarse en el tema de la comunicación entre los interlocutores de los principales bandos políticos en Venezuela desde el punto de vista de los estudios de conflicto. La intervención de dos de los voceros más icónicos de ambos sectores Diosdado Cabello y Henry Ramos Allup permiten realizar algunas reflexiones (Este es el link del debate https://www.youtube.com/watch?v=BrZjaFWDjXg )

Al escucharlas se evidencia que:

1) En Venezuela el conflicto político aún no ha madurado como para conducir la posibilidad del diálogo, la memoria, la reconciliación y el perdón. Las heridas están más abiertas que nunca.

2) Una ley de Amnistía que vaya de 1999 hasta el 2016, tal como manifiesta Cabello, es tan excluyente como la ley de Memoria Histórica que va de 1958 hasta 1999 vigente y que excluye todo delito que pueda haberse cometido durante el gobierno de Chávez y Maduro. Esto ameritaría una urgente revisión para que dichas leyes sean complementarias e incluyentes.

3) Si bien se agradece la existencia de un espacio de debate como el de la Asamblea, no deja de preocupar el tono de los discursos, el contenido violento y descalificador de parte de ellos, y la reacción de los diputados de manera violenta. El tema de las "formas" en mucho hace el "fondo" y preocupa la falta de interpelación mutua y empatía.

4) Por otra parte, es grave el tema de los procesos judiciales viciados o de aquellos en los que nunca se hizo justicia. Si no hay un reconocimiento mutuo y responsable de ambas partes en cuanto a las fallas en estos procesos a lo largo del tiempo, estas leyes terminan teniendo una influencia más negativa que positiva. No hay víctimas más legítimas que otras ni victimarios con más razón que otros, más aún si dichos crímenes se produjeron en períodos democráticos.


5) Por otra parte, sería fundamental, tal como se hizo en Uruguay durante la transición, que dichos proyectos de ley sean sometidos a Referéndum para que cuenten con la legitimidad de la ciudadanía. Esto le da un respaldo importante difícil de eludir.

6) Es también preocupante el choque de interpretaciones legales que está ocurriendo entre el poder ejecutivo y judicial (con el silencio peligroso del poder moral y electoral) por un lado y el poder legislativo por otro. Si los poderes públicos no son capaces de canalizar los conflictos de manera adecuada, incluso después de procesos electorales, se abre el peligroso espacio para la acción ciudadana, el estamento militar y ahora otros grupos organizados con poder de fuego. Más aún cuando la crisis económica es cada vez peor. Es urgente que los dirigentes políticos sigan haciendo esfuerzos por encima de las actitudes excluyentes y los hagan visibles ante la opinión pública. La sensatez y la decisión de desmarcarse de posturas excluyentes es el mejor consejero en momentos de incertidumbre nacional. Muchas veces con altos costos en lo político electoral pero con grandes recompensas en la construcción del país. Es aquí donde se mide la calidad y la altura de los políticos.

El debate de la memoria histórica y los procesos de reconciliación han superado las tradicionales visiones de perdón y olvido. Son más lentos y complejos porque requieren del reconocimiento mutuo, de actos de mea culpa y de la aplicación de nuevos tipos de justicia como la transicional y la restaurativa. Países como Colombia son una escuela en esta materia y de la cual el mundo puede aprender. A nivel interno, experiencias como la de Proyecto Alcatraz quizá puedan dar luces de cómo extrapolar su metodología de justicia restaurativa del ámbito interpersonal y social al ámbito político. En todo caso estos procesos requieren tiempo, voluntad política, especialistas en la materia y pluralidad.


Hoy, más que nunca, es fundamental que las fuerzas capaces de crear puentes de diálogo, negociación, interpelación y acción se activen y tengan impacto en la opinión pública frente a la violencia creciente en el país. 

jueves, 4 de febrero de 2016

Proyecto Alcatraz: Revelación, innovación, inspiración y esperanza social

Por: Francisco Alfaro Pareja
@franciscojoseap

Sin lugar a dudas la violencia directa, producto de la acción de bandas delictivas, es uno de los más graves problemas de América Latina. En Venezuela han sido numerosos, pero pocas veces exitosos, los esfuerzos, las políticas y las acciones de gobiernos nacionales, regionales y locales para prevenirla, reducirla y abordar sus consecuencias de manera efectiva. Sin embargo, pude conocer recientemente una extraordinaria iniciativa: el Proyecto Alcatraz, desarrollado por la fundación Ron Santa Teresa en El Consejo, Estado Aragua. Proyecto Alcatraz busca promover la reinserción de jóvenes pertenecientes a bandas criminales a la vida laboral y comunitaria mediante la mediación, el abandono de las armas y la restauración de justicia a las víctimas y familiares.

El proyecto surgió en el año 2003 luego del secuestro y posterior liberación de un empleado de la hacienda Santa Teresa. A partir de allí, el propio dueño de compañía Alberto Vollmer, encabezó una iniciativa innovadora y arriesgada encaminada a pacificar y desarmar a las bandas criminales y procurar la reinserción de sus miembros. Para ello los miembros reciben formación en diversas áreas tales como sensibilización en valores, atención psicológica, trabajo en equipo, formación en oficios y la práctica del rugby. 

Es una experiencia reveladora en cuanto a que a pesar de que ya el proyecto cuenta con 12 años de vida es poco conocido el alcance de tan importante iniciativa. De hecho muchas personas conocen a Santa Teresa por su ron y ahora por el rugby. Lo que mucha gente no sabe es que los jugadores del equipo de rugby, actual campeón nacional, son jóvenes reinsertados y que con el deporte, el trabajo, el perdón y la reparación forman nuevas generaciones que se han reinsertado. El resultado es una reducción significativa de la violencia y los índices delictivos en El Consejo en los últimos diez años. El nuevo paso ha sido llevar el rugby con fines educativos y socializadores a las cárceles.

Alcatraz es una experiencia innovadora en cuanto a que existen muy pocos manuales o libros sobre  medios alternativos para la reducción de la violencia directa y la regulación pacífica de conflictos en contextos urbanos y periurbanos. Siendo este tipo de violencia una de las más complejas y de las más comunes en América Latina, son pocos los estudios filosóficos, teóricos y metodológicos del tema. Alcatraz es una propuesta venezolana exitosa que parte de la innovación práctica, el enriquecimiento teórico y su interacción. Con su sistematización se podría convertir en unos años en una propuesta exportable similar a El Sistema de Orquestas. 

Alcatraz es una experiencia inspiradora en cuanto a que es un proyecto surgido de la empresa privada, con el compromiso de las comunidades populares y ahora con el apoyo de las autoridades. Es una muestra de cómo un hecho de violencia pudo transformarse constructivamente en una oportunidad para la potenciación de la paz, el crecimiento y el cambio. 

Finalmente, Alcatraz es una experiencia esperanzadora porque representa una vía, una manera, una propuesta para para el presente y para el futuro. Los jóvenes son testimonios vivientes al cual acceden los que visitan la hacienda y que les permiten ver de primera mano que sí es posible, que sí hay vías para la disminución de la violencia, la potenciación de la paz y la aplicación de justicia restaurativa como complementación a la justicia penal tan cuestionada, corrompida e ineficaz en nuestro país. Ver a jóvenes que cometieron algún tipo de crimen y/o daño sobre personas y familiares, potenciando sus capacidades para apoyar activamente a otros jóvenes en su proceso inicial de reinserción y realizando acciones reales de reparación a víctimas o familiares es una inspiración.

Algunos retos del Proyecto Alcatraz son: profundizar en los procesos de reparación a las víctimas; ampliar el apoyo del sector público y las organizaciones de base para la promoción de la justicia restaurativa; aumentar las alianzas con otras empresas para la apertura de más oportunidades laborales; estudiar posibles vías para su expansión y adaptación a otros contextos, tanto a nivel nacional como internacional. Sin embargo, son más los logros, las perspectivas y las posibilidades de esta iniciativa, sin lugar a dudas, una de las más importantes en nuestro país. 

Como material complementario sugiero ver el documental español Róbinson de media hora, en donde presenta de manera resumida el origen y logros del Proyecto Alcatraz.  (Ver link https://www.youtube.com/watch?v=iPY5cA3ULvI )

lunes, 7 de diciembre de 2015

Claves para la convivencia democrática: Administrar la victoria y encajar la derrota


Por Francisco Alfaro Pareja
@franciscojoseap

Se abre un nuevo capítulo en la historia política de Venezuela. La oposición tendrá a partir del 5 de enero de 2016 una mayoría que no tenía desde hace más de 15 años. Los venezolanos lograron, por vía democrática, pacífica y electoral regular un importante conflicto. A partir de aquí presento algunas claves para la convivencia democrática. Primeramente cómo administrar la victoria y la derrota de cara al fortalecimiento de la democracia y la convivencia pacífica.
Cómo asumir la victoria: la oposición debe partir de que el apoyo que alcanzado es la suma de sus base natural a favor de un cambio y sectores chavistas que votaron contra la falta de rectificación del gobierno de Maduro. De la primera base, quizá la mayor parte, lo ha hecho por  el proyecto unitario que ha dejado de lado las diferencias partidistas. El reto ahora es cómo conciliar las diferencias legítimas en las propuestas parlamentarias con un sentido unitario para no desmovilizar a su electorado. De la segunda base, la MUD debe entender que este sector no necesariamente se ha pasado a la oposición. Muy por el contrario, puede haber dado su apoyo de manera coyuntural ante la ausencia de salidas a la actual crisis.
El reto para la MUD es mantener este apoyo para su actual gestión al frente de la Asamblea y para futuras coyunturas que se presentarán el año que viene.  Finalmente, la MUD debe lograr lo que se ha perdido en estos últimos años: la inclusión de la minoría, el respeto a la Constitución y la ley, la contraloría a los poderes públicos, el reconocimiento del otro  la pluralidad, la vuelta al funcionamiento de las instituciones y la promoción de políticas concertadas. Para ello, deberá hablarle al país con empatía y moderar a sus sectores voceros más exacerbados, sin renunciar a sus propuestas.
Cómo asumir la derrota: Por su parte, el Gran Polo Patriótico (GPP) debe leer esta contundente derrota como un claro mensaje del país, tanto opositores como militantes chavistas, de que es necesario dar un giro de 180º o como decía Chávez “un golpe de Timón”. A diferencia del año 2007, donde un importante sector se abstuvo a nivel electoral, en esta elección decidió votar por la oposición. El hecho de haber vuelto a las cifras de pobreza de 1998, tener una inflación alrededor de 200%, escasez generalizada, falta de producción, represión política, censura en los medios, entre otros problemas debe ser un toque de campana urgente. Estando tan determinado por el gobierno nacional, el GPP debe cambiar su visión suma cero del todo o nada, del amigo – enemigo el cual es contrario a la democracia. Esto no es cualquier cosa. La violencia discursiva y la polarización es un tipo de violencia que va generando las bases para la violencia directa y estructural. La exclusión política ha terminado generando exclusión social.
Toca ahora el momento de los cambios, no sólo de funcionarios sino de rumbo y de formas de hacer las cosas. Esto no implica renunciar a reivindicaciones sociales, de hecho estoy seguro que en la MUD varias organizaciones coindicen con muchos de los planteamientos del gobierno en cuanto a propuestas. Sin embargo, el 2016 será un año de medidas duras e impopulares que necesitarán de grandes consensos si se desea salvar la economía. El propio Evo Morales ha llamado a la autoreflexión sobre los últimos resultados en Argentina y ahora en Venezuela. Sólo bajo una apertura inclusiva ante la nueva realidad del país el GPP mantendrá su vigencia como opción política o terminará por descender de manera irreversible en los índices de popularidad. Un escenario de choque de poderes no le conviene al gobierno nacional, pero más peligroso aún, no le conviene al país.
Rectificar es de sabios y en democracia esto no implica el fracaso final. Simplemente es alternabilidad y pluralidad, principio que está en nuestra Constitución de 1999. No asumir esta variable cuestiona la existencia de un verdadero espíritu democrático. Allí estaríamos hablando de un tema mucho más complejo.

jueves, 20 de agosto de 2015

La confluencia de los conflictos


Por: Francisco Alfaro Pareja
@franciscojoseap

 El pasado mes de enero la Conferencia Episcopal Venezolana declaró que el origen de la crisis actual en Venezuela era por el intento del gobierno nacional por imponer el modelo socialista. De esto no hay ninguna duda.

El propio Hugo Chávez, en un discurso desde el balcón del pueblo, en la noche en que se dieron los resultados del referéndum revocatorio en 2004, remarcaba que la Constitución y la democracia era el espacio común de los venezolanos. Sin embargo, dos años después, en la campaña presidencial para la reelección en 2006, se iniciaron una serie de acciones para imponer el socialismo del siglo XXI por encima de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, a pesar incluso de su rechazo en el referéndum consultivo del año 2007.

Si bien la sociedad ha resistido pacíficamente estos ocho años el embate de una serie de leyes, instituciones, gobiernos a la sombra, desbalances en las instituciones y decisiones extra judiciales, se han producido conatos de violencia como expresión de dos modelos que no son viables, uno que fue aprobado por el pueblo mediante referéndum y otro que ha venido siendo impuesto de manera inconstitucional.

Todavía me sorprende gratamente que el pueblo venezolano confíe en las elecciones, tal como lo han reconfirmado diferentes encuestadoras del país en concordancia con nuestra tradición cultural de los últimos cincuenta años. Las elecciones como mecanismo para resolver las diferencias pacíficamente  es una válvula de escape que ha permitido que nuestro sistema político, si bien no esté sano al menos no se fracture.  De ahí la importancia que el Consejo Nacional Electoral garantice condiciones de campañas equitativas y un proceso electoral transparente en los comicios parlamentarios. No obstante, preocupa altamente que nuevos problemas se solapen a este conflicto político.

Esto no es nuevo en Venezuela. Si bien nuestro conflicto independentista tuvo su origen en causas políticas, una serie de conflictos económicos y sociales exacerbaron, en al menos su primera mitad, la violencia. En la actualidad la sociedad ha ido perdiendo aceleradamente referentes como el valor del trabajo, la honestidad, la meritocracia y el respeto a la legalidad. Asimismo, la pérdida del monopolio de la violencia por parte del estado a manos de grupos irregulares (ahora en un intento de recuperación con la cuestionable OLP) y el deterioro de la efectividad de los procesos de repartición del producto debido a la escasez, la inflación, la caída de los precios del petróleo y la improductividad del país podrían generar un caldo cultivo para una mezcla de conflictos explosiva.

Octavio Paz decía que la ceguera física impide ver, pero la ceguera ideológica impide pensar. Lo grave del actual escenario es que se ha sumado una parálisis moral que ha impedido que se tomen acciones en contra de la corrupción, la ineficiencia y el desmontaje de las instituciones y su desprofesionalización. Algo que ha sido reconocido por todos los espectros ideológicos del país, desde Marea Socialista hasta la Mesa de la Unidad Democrática. Sólo algunos parecen no haberse dado por enterados de esta grave situación.

La aspiración por parte de los que abogamos por el encuentro entre los venezolanos y la búsqueda de soluciones es que el gobierno nacional rectifique prontamente aquellos discursos y decisiones  que están llevando al país a una confluencia de conflictos muy peligrosa. 


viernes, 14 de agosto de 2015

Consideraciones sobre la reactivación de relaciones entre Cuba y EEUU



Por: Francisco Alfaro Pareja 
@franciscojoseap

1. Sobre el fin de la polarización. Sin lugar a dudas la polarización es uno de los principales obstáculos para el desarrollo de las relaciones pacíficas entre los seres humanos. Es una forma de violencia cultural (discursiva) que beneficia intereses partidista a costa del mal de los pueblos. La Guerra Fría y su discurso sostenedor ha sido la manera de justificar la violencia directa y estructural que se ha manifestado, por parte de EEUU en un embargo a la isla, un intento de invasión en los años sesentas, la instalación de la base de Guantánamo y la exclusión de Cuba de los foros internacionales. Por parte de Cuba la consolidación de una dictadura sangrienta que ha empobrecido y separado a familias, ha obligado a muchos a lanzarse al mar y ha coartado las libertados fundamentales de los ciudadanos cubanos. Dicho discurso pudo causar en 1962 un holocausto nuclear que, afortunadamente, pudo detenerse a tiempo. El fin del discurso polarizante es una señal para que vuelva la sensatez y el diálogo.

2. Sobre el embargo y la democracia. Por un lado Cuba pide el levantamiento del embargo (aunque han vendido la idea de un bloqueo que no ha sido tal) y el retiro de la base de Guantánamo. Estados Unidos pide más apertura, pluralidad y democracia. Lo cierto es que todo esto parte de la negociación que poco a poco se irá desarrollando. Ambas partes han destacado los beneficios del restablecimiento de relaciones después de tantos años de una absurda incomunicación. Esto vendrá con el pase de los años.

3. Sobre las reparaciones. Este es un tema complejo, quizá el más complicado después que ha corrido tanta sangre y violencia. Fidel Castro pedía en días recientes pago de indemnizaciones por todos los años de embargo. Los ciudadanos cubanos en EEUU piden reparación y justicia por tantos años de exilio y justicia por sus muertos. Países que han sido víctimas de la exportación de la Revolución por parte de los hermanos Castro también piden reparación por la violencia que trajeron a sus países. En fin, algunos hablan de perdón y olvido, yo creo más en generar memoria y buscar la reconciliación. Un camino más largo, en los que muchos quedarán por fuera, pero que sienta mejores bases que un simple perdón y olvido.

4. Los responsables. Queda una pregunta en el aire: ¿quién se hará responsable de todos estos años de polarización, muertos, familias destruidas y violencia absurda? Pareciera que nadie. La víctima es, sin lugar a dudas, el pueblo cubano, tanto el que se quedó en la isla (bien porque quiso o porque no pudo salir), el que se ahogó en el mar, como el del exilio. No quisiera estar en los zapatos de muchos cubanos que en estos momentos deben tener una mezcla de tristeza, rabia, frustración y/o alegría agridulce.



Conclusión: Mirar hacia el futuro. Pero eso sí: mirar en nuestro presente a aquellos líderes que se valen del discurso de la polarización (buenos vs. malos / amigo vs. enemigo / patriotas vs. traidores) y optar por colocar en posiciones de poder a aquellos que parten de una forma de relacionarse distinta, porque al final, la lección cubana no es nueva, es más vieja que la profesión más antigua del mundo y las consecuencias siempre han sido las mismas: violencia para muchos y privilegios para pocos.