jueves, 15 de mayo de 2014

El congelamiento de la mesa de diálogo

Por: Francisco Alfaro Pareja
@franciscojoseap
Esta semana el secretario general de la MUD, Remón Guillermo Aveledo anunció el congelamiento de la mesa del diálogo entre gobierno y oposición. Este anuncio tiene que ser tomado con la altura de miras que requiere el país.
El país se encuentra, sin exagerar, en la peor crisis política, institucional, económica y social de este siglo y la élite política no está logrando canalizar efectivamente las demandas y necesidades de la población. Si bien es cierto que se está avanzando lentamente en materia económica y en la conformación de las Comisiones para la elección de los rectores del Consejo Nacional Electoral y los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, la paralización de este espacio debe llamarnos urgentemente a la reflexión.
Desde un inicio se conocían las profundas debilidades de la Mesa: a) ausencia de condiciones mínimas; b) falta de voluntad política para la negociación por parte del gobierno nacional; c) indefinición del rol del tercero de buena fe (UNASUR y Vaticano); d) doble rol de una de los sectores como “parte” y como “facilitador”; e) falta de consenso y neutralidad en el lugar de reunión; f) división interna de las partes.

Diversas encuestas del país han señalado que más del 80% de la población quiere diálogo y cooperación entre sus autoridades. Sin embargo, este sentimiento nacional no se expresa activamente en las calles. Es decir, se observa una profunda ausencia de empoderamiento de la sociedad para presionar activamente el diálogo y rechazar posturas polarizadoras, excluyentes y violentas. Al cerrarse el espacio de la diplomacia queda - esperemos que sea sólo temporalmente - el espacio de la violencia callejera de estos últimos 3 meses.
Adicionalmente, existe en ambos sectores una pérdida progresiva de legitimidad en sus dirigentes y de unidad, producto de las pugnas internas, los egos políticos y las contradicciones. Tanto en la oposición como en el sector pro gubernamental existe creciente incertidumbre y un proceso de radicalización in crescendo. En el primero, muchos cuestionan el alejamiento del gobierno nacional de la Constitución, del debido proceso y de los Derechos Humanos y, a su vez, la presencia de la oposición en una mesa que ha dado escasos resultados. Por su parte, los seguidores del gobierno nacional están confundidos por las acciones económicas y financieras de un gobierno “socialista”, la impunidad por corrupción y el diálogo con la oposición política, a quienes permanentemente denomina como apátridas. 
A todo el país le conviene que se abra una mesa de negociación que permita acuerdos y cambios urgentes y evite que las acciones extremistas lleven al país al abismo. Hay diversas salidas políticas, democráticas y apegadas a la Constitución. Pero todo depende de la sensatez, la pluralidad, la despolarización, el coraje y el entendimiento de que el país es de todos.

Politólogo / Doctor en Estudios de Paz y Conflictos






viernes, 2 de mayo de 2014

Campañas electorales, ventajismo y reforma

Por: Francisco Alfaro Pareja
@franciscojoseap
Uno de los temas de discusión en la mesa de diálogo que se desarrolla actualmente entre el gobierno y la oposición en Venezuela es la designación de los nuevos magistrados del TSJ y de los rectores del CNE, cuyos períodos han vencido, bajo los criterios de amplitud y pluralidad que reclama el país hace varios años. Sería importante, en estos momentos de polarización y crisis, que aquellos rectores cuyos períodos no han vencido pusieran sus cargos a la orden para renovar totalmente el CNE bajo criterios de profesionalismo y no militancia política que, dicho sea de paso, son los criterios formales establecidos en la Constitución y la Ley. Eso sería una señal importante de lo que necesita el país y de lo que la mesa puede ofrecer para canalizar el conflicto pacífica y efectivamente.
Sin embargo, hay otros temas sobre los cuales es necesario impulsar un debate y que deben ser revisados con urgencia. Es el caso de nuestro sistema electoral el cual, si bien nadie duda cuente con una plataforma tecnológica muy avanzada, tiene una serie deficiencias en cuanto a: una normativa legal que no se ha adaptado a las nuevas circunstancias, tales como la reelección continua y sin límites que se aprobó en Venezuela en el año 2009; instituciones poco imparciales para administrar las elecciones y dirimir las controversias;  inequidad en las condiciones en que se desarrollan las campañas electorales.
Sobre este último punto, fue presentado en días recientes en Caracas el libro “Campañas electorales, ventajismo y reelección presidencial en América Latina”, de editorial Alfa y el Centro Carter, del cual soy editor junto a Héctor Vanolli. El libro ofrece una visión comparativa de cinco países del continente, además de los casos de Estados Unidos y Puerto Rico, acerca de aquellas medidas legales y reformas institucionales que se han implementado para garantizar unas condiciones más equitativas y justas para todos los candidatos y contrarrestar el ventajismo, fundamentalmente, de los candidatos a reelección a puestos ejecutivos, los cuales suelen contar con ventajas naturales en la contienda electoral. Si a esto le sumamos la progresiva implementación de la reelección presidencial a partir de finales del siglo pasado, se generan nuevas ventajas en un continente profundamente presidencialista.
En este contexto, Venezuela es un caso complejo entre los países democráticos del hemisferio en cuanto a la poca capacidad del sistema electoral de garantizar condiciones equitativas a todos los candidatos en las campañas proselitistas. Aparte de ser un caso único (ahora junto a Nicaragua) donde el presidente de la República puede reelegirse de manera indefinida, las ventajas para el candidato en ejercicio aumentan porque: a) el país no cuenta con financiamiento público directo o indirecto a los candidatos o partidos políticos; b) no se ofrecen espacios gratuitos en los medios de comunicación para propaganda electoral; c) no hay obligación de hacer público el origen de las contribuciones de la campaña ni hay topes establecidos a los gastos hechos en la misma; d) no se establecen penalidades políticas por infringir las normas electorales referidas al financiamiento político; e) la propaganda electoral se interpreta de manera restringida y no de manera amplia; f) no se establecen prerrogativas para la limitación en la promoción e inauguración de obras públicas ni límites especiales a las cadenas presidenciales en período de campañas electorales.
(Héctor Vanolli y Francisco Alfaro Pareja, editores del libro, en su presentación)
Es por ello urgente promover un debate sobre una reforma electoral que busque atender estas deficiencias a fin de reimpulsar la confianza en el sistema político y sus instituciones y fortalecer los mecanismos en los que se apoya la legitimidad de origen de la democracia.

Politólogo / Doctor en Estudios de Paz y Conflictos 

jueves, 24 de abril de 2014

Negociación y Constitución en la Mesa

Por: Francisco Alfaro Pareja
@franciscojoseap


A pesar de que los representantes del gobierno y la oposición venezolana no lo declaren formalmente, en la reunión del martes 15 de abril la Mesa inició un proceso de negociación. El ser humano es un ser conflictivo que regula la mayor parte del tiempo sus diferencias por vías pacíficas. Estamos tan acostumbrados a esta dinámica que pasamos por alto que la negociación y el pacto son parte de nuestra rutina diaria. Obviamente, en un contexto de polarización política como el de Venezuela, gobierno y oposición deben mantener ciertas formas que permitan a los copartidarios hacer ver que le están ganando el juego al contrincante.
El gobierno se vio finalmente en la necesidad de abrir este espacio (que en principio debía ser la Asamblea Nacional) por la presión de calle que la oposición y el sector estudiantil viene desarrollando desde febrero pasado. Para generar un escenario de negociación en el ámbito político es fundamental la existencia de un equilibrio (aunque sea imperfecto) de fuerzas entre las partes en conflicto. Estas acciones de calle, aunado a la grave situación económica y financiera que enfrenta el país, son las que han permitido a la oposición crear un poco de músculo para hacer frente al poder del gobierno central que dispone de los órganos de seguridad, la FAN, la renta petrolera, la mayoría de los medios de comunicación, la influencia en los poderes nacionales restantes y una importante organización de base.
Para la oposición, representar al 49,9% de Venezuela no era suficiente para forzar una mesa de negociación. Ahora lo ha logrado. Sin embargo, tal como afirma el internacionalista Demetrio Boersner, es su artículo titulado “Ambos son necesarios”, publicado en el diario El Nacional en días recientes, la oposición se enfrenta a un falso dilema que debe sortear. Pareciera que el hecho de que la mayor parte de la MUD esté dialogando con el gobierno está desestimulando las acciones de calle, con lo cual el músculo se estaría debilitando. Por su parte el gobierno, en una posición de mayor comodidad aunque inestable, también ha sido cuestionado por sus sectores más radicales ante la creación este espacio de dialogo. Por ello vemos aún el levantamiento de su voz con declaraciones dirigidas a satisfacer a los más puristas del sector pro gubernamental.
Ambos sectores en la Mesa han condenado la violencia, han ido generando pequeños consensos, se han comprometido en discutir algunos de los puntos más polémicos y con el respeto a la Constitución. Sin embargo, el apego a la Carta Magna parece haberse dejado en términos generales o, al menos, se ha aplazado para otro momento, ya que entrar en su examen detallado podría generar desencuentros insalvables entre las partes. Insistir en promover la Revolución, el Socialismo del siglo XXI, el Estado Comunal y la Unión Cívico Militar es inconstitucional. Si esta sigue siendo la consigna del gobierno, ¿cómo condenar a los que respaldan “La Salida” del “Maduro vete ya” amparados en el artículo 350 de la Constitución? Este tema tendrá que abordarse en algún momento y no nos debería de extrañar la posibilidad de canalizar esta diferencia mediante un nuevo proceso refrendario a mediano plazo.
La Mesa sigue siendo una instancia débil, con muchos aspectos por definir y con enemigos tanto internos como externos. A su vez, el gobierno nacional parece no haber concientizado aún la gravedad de la situación y de su rol crucial. Sin embargo, depende de la población empoderar activamente a la Mesa como espacio del reencuentro necesario entre los venezolanos.
Politólogo / Doctor en Estudios de Paz y Conflictos



viernes, 11 de abril de 2014

Balance de la reunión entre gobierno y oposición

Francisco Alfaro Pareja
@franciscojoseap

La primera reunión entre el gobierno nacional y un sector mayoritario de la oposición política del país, realizada entre el 10 y 11 de abril de 2014, con la participación como tercero de buena fe UNASUR y el Nuncio Apostólico como representante del Vaticano en Venezuela fue planteada, más que como una mesa de trabajo sobre temas comunes, como un conjunto de micro discursos donde cada vocero expuso las inquietudes de las partes, y en ocasiones, contra argumentó. Destaca el evento como hecho comunicacional debido al mensaje de reconocimiento a pesar de las diferencias mutuas y la posibilidad de que las inquietudes de los diversos sectores políticos hayan llegado a todo el país en cadena nacional y a través de la cobertura de medios internacionales. Por otra parte, resaltan los siguientes puntos sobre elementos claves en mesas de diálogo y negociación en esta primera reunión:

1.       No quedó claro el alcance de la mesa: ¿es una mesa de diálogo o de negociación? El diálogo entre los sectores políticos es una necesidad desde hace 15 años. Esto que hoy es excepcional, debería ser algo rutinario de la dinámica democrática. Ahora la pregunta ¿es suficiente un diálogo para atender la escalada del conflicto? Sin lugar a dudas es necesario que los actores se reconozcan pero no parece suficiente. ¿Es una mesa de negociación y acuerdos? Por las declaraciones de voceros de ambas partes, dicha mesa no es para negociar. Pero ¿será esta una declaración para quedar bien ante los seguidores en esta reunión pública o será la intención real de los voceros de la mesa? Por otra parte, ¿se planteará en algún momento una reunión en privado o las subsiguientes reuniones serán públicas también? Si bien transmitir una reunión en cadena nacional fomenta la transparencia ante los seguidores y disminuye perspicacias, dificulta la posibilidad de hablar sobre temas más complejos y llegar a diferentes acuerdos que necesita el país con urgencia, incluso a través de la negociación. 

(Presidente de Venezuela, Nicolás Maduro)

2.       La Constitución es el marco de entendimiento: El hecho que se declare de manera pública el consenso en cuanto a la carta magna como pacto social es un elemento fundamental, porque ambas partes se comprometen ante el país a apegarse a sus valores, principios y articulado. Esto debe generar cambio y rectificación en decisiones, programas, proyectos y acciones en ambas partes, pero fundamentalmente en el gobierno nacional. Sin embargo, cuando algunos de los voceros de las partes fueron al detalle de cómo interpretaba y aplicaba la Constitución hubo serios desacuerdos. Esta es la médula del conflicto: dos modelos confrontados, uno de los cuales se aleja progresivamente de la Constitución. He aquí un reto: que la Constitución vuelva a ser el marco de actuación real de la dirigencia política en su conjunto, indiferentemente del bando. No es un tema accesorio, pero son más los temas que nos unen a los venezolanos que las diferencias que nos quieren imponer algunos.
3.       Ausencia de una agenda compartida: Si bien el día martes 8 de abril, tanto el gobierno y la oposición presentaron una serie de puntos para el diálogo, la dinámica de la reunión no se apegó a una agenda común. Ambas partes a través de sus voceros desarrollaron brevemente cada tema (Oposición: proyecto de Ley de Amnistía; poderes independientes y plurales; Comisión de la Verdad  imparcial; desarme de grupos armados con observación internacional y el Gobierno: acciones sobre temas comunes y trabajo conjunto en materia económica), pero la discusión no se apegó a un orden de puntos de discusión y al final se decantó por reflexiones importantes pero sin un orden específico. La propuesta del presidente Maduro de crear un Mecanismo de Enlace entre gobierno y oposición para darle continuidad a la iniciativa de diálogo ha demostrado no ser muy efectiva en otras instancias, tales como sucedió con los alcaldes y gobernadores opositores debido a su improvisada estructura y funcionamiento.
4.       El tercero de buena no tiene un rol definido: El rol de los cancilleres de UNASUR y del Vaticano, en la persona del Nuncio, no fue acordado y definido claramente por ambas partes.  Este factor, que es crucial para velar por las condiciones de la mesa, la metodología, el tiempo de intervención, la organización de puntos de la agenda, el cumplimiento y seguimiento de compromisos, debilita la posibilidad que los logros de la mesa pasen del mero hecho del reconocimiento y la interacción por vías dialógicas (que no deja de ser importante, pero no suficiente). Por otra parte, la ambigüedad de este rol puede afectar la imagen y crea dudas sobre la responsabilidad de UNASUR y el Vaticano en su capacidad para generar aportes efectivos para que gobierno y oposición lleguen a acuerdos que redunden en la solución del conflicto. UNASUR y el Vaticano deberían solicitar la definición clara del alcance de su rol, sea este el de facilitador, testigo, mediador, etc. Quizá por eso el Vaticano, por un tema de prudencia e incertidumbre, aún no ha respondido a la invitación a Pietro Parollin. Por otra parte, destaca el hecho que una de las partes del conflicto (el gobierno) sea la que haya moderado la reunión y esta se haya hecho en la sede del palacio presidencial, lo cual no asegura la igualdad de condiciones entre las partes.

(Secretario General de la Mesa de la Unidad Democrática, Ramón Guillermo Aveledo)

5.       Condena de la violencia y preocupación por la situación de los estudiantes: tanto los voceros del gobierno como los de la oposición reafirmaron su compromiso de rechazar los actos de violencia y ocuparse de la situación de los estudiantes que ha sido el sector que más lo ha sufrido los embates del conflicto. La oposición planteó la necesidad de convocarlos a una reunión porque ellos han sido parte fundamental de las protestas, la cual fue aceptada por el gobierno nacional (en principio para el día martes 15 de abril). No obstante, hubo diferencias en identificar el origen y los responsables de la violencia.
6.  Empatía en el riesgo de participar en la mesa: Fue interesante observar la manifestación de empatía mutua por el riesgo que implica participar de dicha mesa por la reacción que a lo interno podrían tener los sectores más radicales de cada parte. Lo más destacable es que dicha manifestación de empatía vino de dos voceros tan disímiles como Henry Ramos Allup y Blanca Eekhout.
7.       Los voceros y el saboteo a la iniciativa de diálogo: Este tipo de iniciativas, más aún cuando el conflicto no está maduro (donde no se ha generado una verdadera necesidad de diálogo y un reconocimiento de la importancia de ceder) suele ser afectado por los sectores extremos de ambas partes que no creen que la salida al conflicto pasa en principio por vías dialógicas y pacíficas. No obstante, en esta primera reunión, ambos sectores lograron sortear este obstáculo. Sin embargo, es necesario decir que si no se define claramente el alcance de esta mesa, será cada vez más difícil superar este factor. Por otra parte, los voceros de esta mesa, que son representativos del grupo más importante del gobierno y la oposición, tendrán que velar por la progresiva incorporación de los sectores que no se sienten reflejados en esta iniciativa, por razones de diversa índole.

Es importante que las partes y los terceros definan y aborden estos elementos lo más pronto posible para que la mesa de diálogo no genere expectativas falsas y no sea un tiempo derrochado que el país no puede darse el lujo de perder.

Por otra parte la mesa transcurre en el marco de la conmemoración de los sucesos de abril de 2002. El ministro Ernesto Villegas celebró el día de hoy que este 11 de abril el acercamiento con la oposición se esté dando en condiciones de reconocimiento. Henry Ramos Allup de Acción Democrática reconoció ayer en la reunión que en dicha fecha existió un vacío de poder y luego un golpe de Estado (¿un ejercicio de empatía? Probablemente). No obstante, la conmemoración de dichos eventos suele estar cargada de mucha emocionalidad y discursos subidos de tono que, en este marco, podrían afectar las próximas (o deseables) reuniones de la mesa de diálogo. Ojala que sea, por el contrario, una oportunidad para la sensatez y la empatía.  

En lo particular aplaudo la iniciativa del encuentro y espero que, tal como se declaró en cadena nacional, la Constitución se restituya como pacto social que une a los venezolanos.


sábado, 5 de abril de 2014

Despolarizar y empoderar para la paz

Por: Francisco Alfaro Pareja
La inmensa mayoría del pueblo venezolano quiere paz, diálogo y acuerdos. La más reciente medición de la encuestadora Datos, señaló que el 87 % de la población considera que el Gobierno y la Oposición deben llegar a acuerdos a través del diálogo. Si esto es así de una manera tan aplastante ¿por qué dicho sentimiento no se expresa de manera contundente en la opinión pública? Sin lugar a dudas, la estrategia de la polarización empleada para la captación de adeptos hacia una causa política y electoral es una de las principales responsables.

Pero ¿qué es la polarización? Según la experta venezolana en la materia y profesora del Instituto de Psicología de la Universidad Central de Venezuela, Mireya Lozada, la polarización política es un fenómeno que genera una visión excluyente del nosotros vs./ ellos y una sustitución del diálogo por posiciones intolerantes, muy cargadas emocionalmente. Esto produce problemas en la convivencia social y obstaculiza las posibilidades del desarrollo de los países (Temas de Formación Sociopolítica, Centro Gumilla, Nº 49, 2009).  Para avanzar en la canalización pacífica del conflicto actual en Venezuela, es necesario despolarizar la dinámica política.
Para ello es fundamental el empoderamiento pacifista de la sociedad, es decir, generar un reconocimiento de las capacidades de los venezolanos para la convivencia, la tolerancia y el respeto ya presentes en su comportamiento desde hace muchos años. Justamente, uno de los más grandes dramas que enfrenta nuestro país desde el año 2002 es que, a pesar que la mayoría de la población es tolerante y convive sanamente en medio de una pluralidad de tendencias políticas, los sectores extremistas monopolizan la opinión pública y hacen creer que el país se encuentra en una división insalvable de visiones de mundo.
Sólo a través del empoderamiento pacifista es posible romper esa matriz de opinión y presionar de manera activa a nuestra dirigencia a favor de la despolarización Venezuela y de la generación de un espacio de diálogo efectivo entre los diversos sectores del país.
En Venezuela son más los espacios que nos unen que los puntos que nos separan. La Constitución de la República es el gran espacio macro de encuentro e inclusión. Una Constitución aprobada por referéndum en 1999 y reafirmada por referéndum consultivo en 2007; una Constitución inclusiva que no da cabida a la exclusión política y social. 

El país puede ser llevado al abismo de un conflicto armado, pero también hacia el reencuentro de su sociedad. De los ciudadanos depende hacia donde queremos que nos lleven ó hacia donde queremos encauzar el país. 
(Publicado en el Diario 2001, 03-04-2014)

lunes, 31 de marzo de 2014

La Constitución es la salida pacífica

Por: Francisco Alfaro Pareja

Venezuela vive hoy uno de los momentos más aciagos de su historia  republicana y democrática. El 12 de febrero de 2014 marca un punto de inflexión en la dinámica de nuestro tiempo. La polarización y la exclusión política de los últimos años han generado un proceso de radicalización en las acciones de protesta de un sector de la población que no se siente reflejado institucionalmente, a pesar de representar electoralmente, al menos, el 50% del voto popular. A su vez, la reacción del gobierno nacional ha sido de más violencia.
Muchas son las causas para que los venezolanos hayamos llegado hasta aquí, pero sin lugar a dudas, la principal es el progresivo abandono de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela por parte del gobierno nacional, como espacio de consenso entre los venezolanos.


Así como es posible asegurar que un importante sector de la oposición conspiró activamente al menos hasta el año 2005 buscando salidas no constitucionales, es posible señalar que un sector importante del gobierno del presidente Chávez y ahora del presidente Maduro, viene conspirando contra la Constitución desde el año 2007, fecha en la que la propuesta de reforma constitucional fue rechazada por referéndum consultivo.
Contra la Carta Magna se conspira - por citar algunos ejemplos - al involucrar a la Fuerza Armada Nacional en actos de proselitismo político o con la reincorporación de políticos activos y electos popularmente por un partido a su seno; al hablar de Comunas y Estado Comunal, en vez de Municipios y Descentralización; al hablar de Revolución y Socialismo en vez de hablar de Democracia y Estado democrático y social de Derecho y de Justicia; al retrasar  la fecha en el nombramiento de los representantes de los poderes Judicial, Moral y Electoral; al instalar la reelección continua para cargos de elección popular (contraviniendo el principio de alternabilidad señalado en el artículo 6); al nombrar una directiva y presidencias de las Comisiones de la AN de manera unilateral y unicolor (contraviniendo el principio de pluralidad política contenido en el artículo 2); al usar listas políticas que restringen la igualdad en el derecho al trabajo en instituciones públicas; al presentar una sola versión de los hechos a través de los medios públicos del Estado; al manipular la enseñanza de la historia en los planteles de educación primaria y secundaria y en los medios de comunicación; al no presentar ante la Asamblea Nacional la lista de responsables por la malversación de las divisas extranjeras en 2013.
En ese sentido, si queremos que se avance en un verdadero diálogo, si realmente hay voluntad política para que la Comisión Nacional de Paz sea ese espacio para la regulación pacífica del conflicto, es necesario retomar previamente el hilo Constitucional, respetar su articulado y creer en sus principios y valores amparados en el artículo 2. Nada más ni nada menos.  De lo contrario se conspira activamente contra la paz y la convivencia democrática de los venezolanos. Si esta Constitución ya no representa el sentir de un sector político importante del país, entonces debe proponer su reforma o su derogación a través de una Asamblea Nacional Constituyente.
 

Creo prudente recordar y parafrasear las palabras del Alcalde de Baruta, Gerardo Blyde, en la reunión realizada en Miraflores, el pasado 18 de diciembre, cuando le dijo al propio presidente Maduro, en cadena nacional, que después que la oposición había adversado el proyecto de Constitución en 1999, este había calado como la carta magna para el encuentro de todos los venezolanos, al ser la propia oposición quien la defendió en el año 2007. Recuerdo que Maduro aplaudió esta intervención. En la  afirmación de Blyde está la clave, porque re identifica el espacio común que nos une a todos los venezolanos: la Constitución. 

(Artículo publicado en el diario 2001)

viernes, 28 de marzo de 2014

La dinamización del diálogo político en Venezuela: oportunidades y capacidades para la paz hoy

El día de hoy, Francisco Alfaro Pareja, Director del Foro Convivencia Democrática, fue entrevistado por el periodista Pedro García Otero en el canal EUTV, del diario El Universal. 



La conversación giró en torno al nuevo papel de UNASUR como "testigo" del diálogo entre el gobierno y la oposición a partir de la visita de una misión de Cancilleres de algunos países del órgano regional. 

Asimismo la discusión abordó los temas del papel de la Asamblea Nacional como espacio por excelencia para el diálogo y sus limitadas condiciones en la actualidad y las experiencias de negociación en el pasado reciente venezolano, fundamentalmente a partir de la experiencia de la Mesa de Negociación y Acuerdos facilitada por la OEA, el Centro Carter y el PNUD entre 2003 y 2004. 

Finalmente, la entrevista permitió discutir acerca de la oportunidad de abrir espacios de inclusión mediante un nombramiento plural de los representantes de los poderes Electoral, Judicial y Moral, a partir del anuncio del presidente de la república realizado esta semana. 

La entrevista se distribuye en dos segmentos. Aquí enviamos el primer link. Luego, debajo de la pantalla de la entrevista, aparece el link de la segunda parte al cual podrá acceder directamente. http://eutv.net/este-dia-promete/francisco_alfaro_2803s3